La libertad de expresión es un asunto de (in)seguridad y democracia en América Latina.

Aquí, relatos de ocho países sobre cómo, a pesar de los contextos precarios de las democracias latinoamericanas, los y las periodistas de la región luchan por seguir  contando  historias y no dejarse silenciar.

¡SEGUIREMOS INFORMANDO! es un especial periodístico de FES Seguridad y FES Comunicación, en alianza con Distintas Latitudes.

EDITORIAL

TODO PEOR, SI ERES PERIODISTA

Por Omar Rincón

La seguridad es un asunto de defensa personal. Nos habitan las ciudadanías del miedo. Hasta finales del siglo XX, la seguridad era un asunto público y estábamos en las ciudadanías de la esperanza. Pero medios, capitalismo y gobiernos mediante, en el 2024: TODO ES DEFENSA PERSONAl. Nadie se hace responsable. Informar libremente era la señal de que la democracia funcionaba. Informar, ahora, es señal de que estás en peligro si no estás con la voz del amo. Raro este mundo donde los gobiernos, los empresarios y los dueños de la tecnología deciden que todo es guerra: sobre todo el pensar libremente y con su propia cabeza y poniendo el cuerpo. Así hemos llegado a la militarización de la vida cotidiana, de las relaciones amorosas y del hablar libremente. Y todo en nombre de “la democracia”, esa de los votos, las encuestas y los poderosos. Todo peor si eres periodista o líder social o defensor de derechos humanos, o mujer, o gay, o migrante. Si no te callas, no respondemos. Si hablas lo que sea que decimos, sí…

La libertad de expresión es libertad de decir. Hasta hace muy poco los periodistas teníamos garantías para informar. Éramos unos privilegiados. La sociedad había decidido que servíamos para la democracia y la vida en público. En el siglo XXI nos convertimos en el enemigo. Y todo por ejercer la libertad de expresión. Ahora, somos a quiénes vale la pena odiar. Todos hemos devenido practicantes de religiones, fakes, creencias propias. Creer según el amo. El resultado: nadie quiere informarse porque para qué si el algoritmo nos confirma nuestras creencias o militancias, odios, activismos. Estamos medievales, premodernos, anacrónicos, cada uno en su fe, pero cool, digitales y conectados. Raro todo.

La verdad es que la estamos pasando mal: no hay medios, no nos creen, no hay empleo, pagan mal.

Entonces, ¿por qué siguen tratando de joder periodistas, matar periodistas, censurar el periodismo? Tal vez, a los poderes les recordamos que la libertad de expresión existe y define democracias. O tal vez, somos los pendejos más útiles que seguimos tomándonos en serio y críticamente a los poderes, a la sociedad, a la democracia.

En todo caso, si un periodista vive e informa desde México y no es Amlocista o anti-Amlo, o en Guatemala y Honduras y no es narcorrupto, o en El Salvador y no es nayiber, o en Nicaragua y no obedece a la señora y el señor, o en Venezuela y no hace parte de la farsa madurista, o en Colombia y no es parte de la batalla por el relato u obedece a corruptos… Ud. está en serios problemas de informar, de ejercer la libertad de expresión y de mantenerse con vida. Ser periodista se ha convertido en un asunto de seguridad personal, no pública.

En este especial a partir de relatos “periodísticos” basados en realidades concretas de estos 7 países queremos que conozcamos como la libertad de expresión es un asunto de (in)seguridad  y democracia en América Latina. Hecho entre el 2023 y el 2024. Historias de testimonio de un momento muy precario de nuestra democracia.  Un testimonio sobre cómo la estamos pasando mal los periodistas en la región. Y no somos los únicos, sino todos los que ejercen la libertad de expresión: mujeres, líderes, gays, defensores de derechos, intelectuales, ciudadanos. Ahora, si lee lo que viene, se dará cuenta que los periodistas hacemos lo que nos gusta y eso nos emociona, y la tenemos difícil, pero luchamos por seguir haciendo historias que levanten la democracia y energicen a la sociedad.

HISTORIAS

De gobernantes, criminales y algoritmos 

Por María Alejandra Rico

 La toma armada del canal TC Televisión en Guayaquil, Ecuador, transmitida en directo durante más de una hora, fue un acto terrorista hecho para viralizarse. Ninguno de los episodios violentos que ocurrieron entre el 7 y el 9 de enero de 2024 en ese país, entre los que estuvieron motines, incendios, secuestros y asesinatos, tuvo el mismo impacto visual y mediático, el mismo poder de intimidación. 

El martes 9 de enero a las 2:18 de la tarde, hombres armados y encapuchados irrumpieron en la transmisión en vivo de un noticiero y sometieron a su presentador José Luis Calderón, al equipo de producción y a otras empleadas del canal. Les obligaron a acostarse o arrodillarse y les exigieron enviarle un mensaje al presidente: Que se vaya la policía.

Un día antes Daniel Noboa había decretado estado de excepción a escala nacional por “grave conmoción interna”. Al finalizar la tarde de ese martes, Noboa declaró que en Ecuador había un conflicto armado interno. 

En un mundo digital dominado por streamers e influencers, la transmisión en vivo de un acto terrorista es casi más escalofriante que el terrorismo en sí. Mientras el presentador replica el mensaje de sus captores, su voz pierde fuerza y la adquieren los encapuchados, que dicen poco, pero exhiben sus armas largas y cortas, explosivos y granadas. 

En Ecuador y América Latina, los poderes criminales y oficiales se encuentran en un mismo objetivo autoritario: borrar todo aquello que medie entre ellos y “el pueblo”. Para gobernarlo, amenazarlo, convencerlo o seducirlo. Que nada medie, es decir, que nada explique, analice, muestre o señale.

Gobernantes, criminales y algoritmos se unen así en un frente común contra la democracia.  

PERIODISTAS

Carmen Quintela, Guatemala / Dunia Orellana, Honduras / Angélica Cárcamo, El Salvador / Octavio Enríquez, Nicaragua / Paula Rangel, Venezuela / Reinaldo Mora, Venezuela / Carla Cárdenas,  Venezuela / Tania Tapia Jáuregui,  Colombia / Daniela Pastrana,  México / Yadira AguagalloEcuador

EQUIPO

Este es un proyecto de FES Seguridad y FES Comunicación, en alianza con Distintas Latitudes
Omar Rincón, Editor
Catalina Niño, Dirección
María Alejandra Rico, Luisa Uribe, Estefanía Avella y Daniela Bohórquez
, Coordinación editorial y producción
María Elvira Espinosa, Arte y diseño Web
Yannick Villatoro, Desarrollo Web
Distintas Latitudes: Leyre Reyes, Marisol Ciriano, Camilo Buitrago, Jordy Meléndez, Estrategia de difusión.