Daniela Pastrana

“Estamos haciendo periodismo de otro modo, sin tantos tabúes, sin tanta soberbia, sin tanto creérsela”

Daniela Pastrana es una periodista de pasión y razón. Lleva 30 años en el oficio. Fundó con otras colegas en el 2007 la Red de Periodistas de a Pie, que es una organización que trabaja en la formación de periodistas y la defensa de la libertad de expresión. Dirige el proyecto periodístico Pie de Página que busca reconstruir las narrativas para pensar en unas formas de periodismo que nos ayuden a construir paz.

A Daniela como periodista lo que más le gusta es hacer crónicas y entrevistas de profundidad, que expliquen y analicen. La suelen llamar “la periodista filósofa” porque siempre está complejizando y haciéndose preguntas, más que tratando de dar las respuestas absolutas. Y el periodismo suele ser lo contrario: simplifica la complejidad y da respuestas, más que dejar preguntas abiertas.

Daniela explora los temas de las periferias, los grupos sociales marginados, las mujeres, el medio ambiente, los 68 pueblos que hay en México y muchos de América Latina. Busca, siempre, “posicionarse” para contar las historias. Tiene una posición “muy roja, feminista y de izquierda”, dice. Por eso, desde ahí “lee” la realidad: desde la lucha de clases, el feminismo, y los lugares de enunciación, antipatriarcal y anticolonial.

Su trabajo empezó en Reforma hace más de 30 años, en la sección Ciudad. Esta sección era muy grande. Eran 30 para cubrir la ciudad y había 8 de Política, había 4 o 5 de Justicia, 4 o 5 de Medio Ambiente (Calidad de Vida se llamaba) y 8 en Rumbos, que era periodismo del común, o sea de las comunidades. Se dividían la ciudad por Alcaldías. Daniela era la reportera para cubrir las periferias. Lo bueno de las periferias es que hay muchas notas sobre las clases subalternas, no de la élite. Eso hace que el periodismo sea no solo divertido, sino interesante. Las periferias obligan a repensar los propios prejuicios, a deconstruir lo que se había aprendido en las escuelas de comunicación.

Daniela recuerda la masacre cometida en el 2007 por soldados en Sinaloa y que es emblemática porque empezaba la guerra de Calderón. Esa guerra llegó a la esquina de todas las casas del país. Y de esa estrategia del presidente Calderón no se ha podido salir. Todo dejó de ser divertido, se pasó de contar las periferias, las desigualdades, los fallos estructurales e históricos donde a pesar de todo hay baile, música, cultura, vida para pasar informar sobre el  dolor y la sin razón, lo inexplicable y la maldad. 

Daniela dejó de pensar en su derecho a ser feliz porque se la pasaba pensando en los señores masacrados y en las mamás de los desaparecidos. Empezó a subir y subir de peso, kilos de tensión porque además estaban matando a sus colegas, mataron a Javier Valdez, a Miroslava Breach, a gente que conocía, que trataba, que quería. El periodismo se volvió una carga por “el hacer” algo para cambiar la sociedad, pero sin comprender qué se quería. Lo más fuerte, lo más duro, fue de 2012 a 2017. Daniela tuvo miedo, tuvo culpa y tenía una fijación de tener que ir y cubrir y denunciar. 

Pero en 2017 con los asesinatos de Javier y Miroslava se dijo “stop”. Estaba perdiendo las posibilidades de vivir. Y decidió regresar a sus temas de desigualdad, pobreza, pueblos indígenas, que por la cobertura del narco y la violencia se dejaron de ver. Comprendió que la violencia, la corrupción y el narcotráfico son productos de un sistema económico; y que las violaciones a derechos humanos son producto de los sistemas desiguales. Comenzó a cubrir la violencia con otras ópticas, no nada más con las de la denuncia y el sufrimiento, sino también con las del entendimiento de las causas estructurales de este modelo económico y modelo social y apartarse, así, un poco del dolor. Esta entrevista cubre las políticas de seguridad en Calderón, las posturas de Daniela sobre Peña Nieto y la militarización de López Obrador, el periodismo, la libertad de expresión y las esperanzas en medio de un panorama desalentador. 

Acerca de las políticas de seguridad de Calderón.

Daniela señala el tema coyuntural, que es la guerra de Calderón, “que es lo que nos dispara todo”. Su política de seguridad lo que hizo fue “agitar el avispero”. Sin idea, ni plan, ni protección, ni nada. Y lo seguimos pagando. Calderón lo que hizo fue declarar una guerra contra el narco que en realidad era una guerra contra la población, porque tenía al jefe del narco como jefe de seguridad. Muy perverso eso de juntar grupos de seguridad institucionales con grupos de seguridad paramilitares para atacar y deshacerse de un grupo que sí era muy dañino, Los Zetas, pero creó otro monstruo que fue el cártel Jalisco Nueva Generación. 

Nos metió al jefe del narco como jefe de la Policía Federal y mandaron a matar a la gente, o sea, para acabar con los Zetas que tenían invadida la mitad del país, se le ocurrió la buenísima idea de mandar a los marinos con unos que se llamaban matazetas, que ahora es el Jalisco Nueva Generación con la policía estatal de Tamaulipas y de Veracruz. Hizo un frente común entre la institución marina, las policías estatales y los paramilitares matazetas para acabar con los Zetas. Una política de seguridad que puso a las instancias de seguridad institucionales a matar gente, desaparecer, torturar. Una cosa horrorosa.

Pero también hay asuntos estructurales como la impunidad y la corrupción que demuestran que no hay una consecuencia por cometer delitos. Es muchísimo más fácil que desaparezcas a alguien y no te pase nada a que trates de defender el territorio, por ejemplo, porque ahí sí te van a te van a pasar muchas cosas. Es algo que todavía no resolvemos y es qué haces con el poder Judicial, un poder Judicial corrupto que es una verdadera tortura para quien caiga ahí, ya que cualquier juicio que tenga que hacer nada más vas a sufrir. Y es que cada asesinato no resuelto abre la puerta a otro. Eso complica la seguridad.

Otro factor estructural es que tenemos en México una transición muy fallida, después de 100 años o 90 y tantos del PRI, pasamos al PAN. Una alternancia de poder, pero que no modificó nada, sobre todo en dos estructuras: la de seguridad y la de economía. Cambió el partido, pero no transicionamos a nada realmente.

Un componente más es que la hegemonía del PRI tuvo una relación muy perversa con los dueños de comunicación, tanto que se celebra el 7 de junio como el Día de la Libertad de Prensa, siendo que era el día del besamanos del presidente, en el que todos los medios le rendían pleitesía al presidente y el presidente les da regalos a los periodistas, y los gobernadores les dan regalos a los periodistas. Todo muy perverso ya que los dueños de los medios de comunicación su último interés es la información y el servicio, ellos usan sus medios para el beneficio de sus empresas, bancos, hospitales, cerveceras. Ellos usan la información como herramienta de manipulación social y para quedar bien con el poder.

Un último asunto estructural es la falta formación ética en las universidades ya que quitaron toda la parte emancipatoria de los medios de comunicación, o sea, de para qué sirven los medios de comunicación como herramientas de una pedagogía social, la construcción de derechos y se fueron llenando de publicidad, comunicación política, mercadotecnia. No es que un periodista ético esté libre de riesgos, pero hace que no nos vean como parte del problema, sino como parte de su solución.

Todo esto fue el caldo de cultivo para que venga esta cosa horrible, por eso nos va como nos va y así nos ha ido.

Acerca de Peña Nieto

Peña Nieto no supo ni qué hizo. Peña Nieto fue un señor que conectaba para decir algo y desconectaba para decir nada. Peña Nieto no tenía idea de nada, entonces lo controlaban todos: el secretario de gobernación, de seguridad, todos hacían todo, seguían con sus políticas, él no se enteró nada. Le decían el bebé dinosaurio. Un bebé dinosaurio que enchufaban y desenchufaban como el Ken de Barbie. Y además con un perfil sumamente autoritario. Esto lo traía del grupo en el que se formó, que fue el grupo Atlacomulco, que es el grupo de donde salió ese gran PRI que dominó toda nuestra esfera política durante muchos años, entonces a él con que le quitaran los problemas, con que le quitaran los que le protestaban, con que le quitaran a los que le hacían revueltas estaba bien y cómo lo hicieran, no le interesaba, y por eso dejó que los operadores hicieran todas las cosas que quisieran.

Acerca de López Obrador

López Obrador es una cosa muy, muy difícil de entender, pero sobre todo de explicar, porque López Obrador qué ha hecho: primero, cambió el paradigma con esta frase que se ha reducido mucho al abrazo, no balazos, que es justo quitar ese elemento de guerra, por uno de vamos a atacar las causas, vamos a atacar la pobreza, vamos a atacar la desigualdad, que es el camino más largo para llegar a cualquier lugar, porque pues mientras educas y eso pues tienes unas matazones tremendas, ¿no? Mientras educas y eso siguen ocurriendo las violencias. Y peor si el país sigue con la impunidad, con la corrupción, con estos grupos ya posicionados. Ese es el camino más largo. Con esa parte de él estoy de acuerdo. No puedo no estar de acuerdo porque creo que aunque sea el camino más largo, hay que empezarlo en algún lado y porque él tiene todo este rollo de la teología de la liberación y de Enrique Dussel, el tema de la república amorosa, eso de la política del amor y no de drogas. En esa parte estoy de acuerdo.

Ahora, el asunto de los militares es una cosa con la que no puedo estar de acuerdo, porque creo que los militares son, no estos ni otros, una institución autoritaria y patriarcal desde siempre, entonces no hay forma de que conviva con la gente. López Obrador hace un reconocimiento a un ejército que ha sido siempre leal al Ejecutivo, o sea, a este ejército, si tú lo mandas a matar mata, si tú lo mandas a construir hospitales construye hospitales, porque este ejército nunca, desde que ganó la Revolución Mexicana, nunca se le ha sublevado al Ejecutivo. Y entonces a lo que lo mande el Ejecutivo, eso hace; si lo pones a construir trenes, construye trenes, y a vigilar aeropuertos, vigila aeropuertos, si lo pones a matar a la gente, mata a la gente, o sea, o a desaparecerlos como en los setentas, eso lo hace. Y es que tenemos nuestra propia tradición, pues tuvimos un presidente que era general y que era socialista como Lázaro Cárdenas, o sea, sí hay una tradición, que López Obrador recupera, de un ejército muy leal a la institucionalidad del país. En eso se apoya para que no le pase lo que a otros que les han hecho golpes o cosas así. Y luego el ejército, como es disciplinado, pues le responde y le construye hospitales y le construye trenes. Son eficientes ya que mientras otros te cobran mucho y se demoran más, el ejército pues le cobra menos y se tarda menos, entonces le responde.

Pero es muy peligrosa la veta que toma, no es una militarización como la de Calderón, donde iban por la gente a su casa y se la llevaban y la torturaban, sino es la presencia permanente de militares en la administración de empresas paraestatales. Esto es muy delicado porque les estás dando todo el poder y todo el dinero a los militares. Aquí hacen cosas, son eficientes, son muy amables y no los vemos como malvados. Es ahí donde tomo mi distancia. Hay que repensar qué entendemos por militarización. Y es que el hecho de que los militares estén en nuestra vida pública y se encarguen de la administración es un enorme riesgo porque no siempre va a estar López Obrador y porque el día que llegue en los juegos democráticos otro Calderón, ya tenemos un país invadido con una élite militar instalada y con recursos. Eso es muy grave.

Acerca del hacer periodismo

La transición fallida que pasó del PRI al PAN llevó a algo perverso y es los niveles de impunidad de los gobernadores y alcaldes. Ellos se convirtieron en virreyes de su territorio. Entonces, para los periodistas es mucho más riesgoso el político local y la policía local que la Guardia Nacional. Y se generalizó que hacerle algo a un periodista no tenía consecuencias. Ahí es donde hemos tenido los mayores problemas en los últimos años, en esos espacios locales. Y es que ahí los periodistas son en la mañana jefe de prensa de un político o un diputado, y en la tarde tienen su portal donde hacen su periódico. Eso complejiza la situación porque cuando lo asesinan era un periodista, pero también era el director de Obras del municipio.  ¿Lo mataron por ser periodista, o por ser director de Obras? Un político local o empresario local o un narco local amenazan como método cotidiano. En cambio, son muy pocas las amenazas reales por una investigación transnacional.  

A los que amenazan y a los que atacan pues es a los periodistas locales. Y se ha vuelto común que todos los poderes locales se creen con derechos de controlar el medio de comunicación. Y la crisis de los medios hace que tú necesites pauta de algún lado. Eso lleva a que la primera agresión a los periodistas en México venga de las redacciones y sus condiciones de trabajo. La precarización lleva a que se termine aceptando hacerle publicidad al diputado local porque no hay posibilidades de sobrevivir económicamente siendo periodista. Los únicos que son millonarios y que tienen casas en Las Lomas son periodistas muy famosos, muy corruptos y que no son periodistas como López Dóriga de Televisa. Pero un periodista promedio en este país está viviendo una precarización enorme. Entonces, tienes unos medios de comunicación que se ceban en el eslabón más débil que es lo que deberían cuidar, que es el periodista, es al que tendrían que tener más cuidado porque se supone, si les interesara a los medios de comunicación la parte informativa, pues lo más cuidado tendrían que ser sus periodistas y eso es lo primero que echan, a lo primero que tienen mal pagado, a lo primero que tienen en condiciones terribles, que tienen que hacer diez notas, que tienen que cubrir no sé qué cosas y que están con una incertidumbre laboral permanente. Esto lleva a que los periodistas no van a tener un reconocimiento social porque, aunque manden las notas no se las van a publicar ya que el medio tiene una pauta de publicidad con el gobierno.

Acerca de la libertad de expresión

Esta es una parte muy triste de la administración de López Obrador porque en los gobiernos anteriores desde que empezaron a matar, amenazar y a desaparecer, los periodistas hicimos todo, tocamos puertas, hablamos en la ONU, hicimos informes, misiones de influenciación y logramos sensibilizar mucho a la población de las condiciones tan terribles en las que estaban los periodistas. Se había avanzado mucho en la sensibilización y en la organización gremial, pero viene el señor López Obrador y se genera una polarización terrible dentro de los medios, entre los gremios periodistas, entre los periodistas. Ahora ya no nos podemos sentar en la misma mesa, porque unos ya están muy pro-gobierno y otros están muy anti-gobierno. Ya no peleamos las condiciones laborales de los periodistas, ahora tenemos dos versiones de país, también, con los periodistas. Parece que hay dos países en que estamos viviendo. Y se ha generado un racismo muy grande con el presidente por su forma de hablar, que no habla inglés, que sí, porque no sé qué, y ese racismo se ve reflejado en los medios. El punto final es que periodistas muy reconocidos de un lado y del otro han caído en esos extremos, desde los que no pueden reconocerle una cosa buena. Y ahí pierde el periodismo.

 Acerca de la violencia contra periodistas en México

Ahora hay una violencia distinta porque cualquiera que se enoje contigo puede hacerte daño. Y esto pasa porque de todas maneras no va a pasar nada. No es una violencia dirigida desde el gobierno. Sino que cualquiera con poder (políticos, empresarios, narquitos locales, grupos criminales que dominan un lugar) generan condiciones de violencia contra los periodistas. Así que a los periodistas les toca trabajar entre la precarización, los miedos, la crisis mental. Tal vez por eso es que mucha gente está dejando de ser periodista. Estamos frustrados porque no vemos que cambien las cosas rapidito y a la gente no le importa si te hacen nada, pues mejor te vuelves panadero, ¿no?

Y para terminar…acerca de las esperanzas

Lo que me da esperanzas es que los jóvenes todavía quieren ser periodistas; que hay muchos periodistas con mucho oficio; que dejamos esa soberbia de muchos años de creer que teníamos la verdad absoluta de todo; que hay esfuerzos por entender el papel fundamental que tiene la guerra de las narrativas y de la educación popular; que se están haciendo cosas interesantes por mirar el periodismo de otro modo, ya sin tantos tabúes, sin tanta soberbia, sin tanto creérsela. Hay periodistas indígenas, periodistas bilingües, que se mueven. Por ahí están los horizontes de futuro. 


Entrevista realizada el 13 de febrero del 2024.

Daniela Pastrana