Los “malos periodistas”: el nuevo enemigo interno

Hay una serie de fiscales, jueces y otros actores señalados de corruptos que están convencidos de que hay un buen y un mal periodismo en Guatemala. Un periodismo «de verdad», que hay que financiar, y un periodismo “activista”, un mal periodismo, que hay que eliminar. Las reglas para identificar a uno u otro no están del todo definidas, pero sí hay dos cosas claras: quien investigue o haga ver los abusos de un Estado cooptado, está en el grupo de malos periodistas. Y quien esté en esa lista negra tendrá todo el peso del status quo encima. Hacer periodismo supone convertirse en el nuevo enemigo interno en Guatemala e implica tener un sistema de justicia y político en su contra. Entonces, ¿por qué tenemos la certeza de que debemos seguir haciéndolo?